Nuestra compañera Alba Cantón López se encuentra en Cotacachi, en los Andes de Ecuador, trabajando en un proyecto de comunicación. Allí conoció y entrevistó a Aleida Guevara, hija de Ernesto Guevara, el Ché.
Esta es la entrevista:
“Soy simplemente una mujer que refleja lo que su pueblo le ha enseñado“
Aleida Guevara, la hija mayor del Che, ha estado de gira por Ecuador en la XVI Asamblea de Solidaridad con Cuba. Hizo una pequeña parada en Cotacachi, pueblo de la norteña provincia de Imbabura, y estas fueron sus palabras...
Ser es real que soy la hija de un hombre muy especial, un hombre que marcó la historia latinoamericana y eso no lo puedo negar, porque además, me siento muy orgullosa de ser su hija. Pero no es lo importante, lo importante es cuando los pueblos educan a sus hijos a sus hombres y mujeres con la capacidad de amar, con la capacidad de entregarse a otros pueblos y de ser solidarios con otros pueblos. Y yo he tenido el gran honor de ser educada en un pueblo con esa capacidad. Entonces, no es nada especial, soy simplemente una mujer que refleja lo que su pueblo le ha enseñado. Eso soy. Una mujer, digna hija de mi pueblo. Y eso sí me llena de honor y de orgullo.
Hoy ustedes han hablado de una mujer, pero realmente esa mujer refleja la educación recibida en una sociedad diferente. Una sociedad donde se respeta al ser humano en igualdad de condiciones. En una sociedad donde lo importante no es el color de tu piel, sino la capacidad que tengas tú para ser útil a otro ser humano. Eso es lo más hermoso que ha dado Cuba al mundo. Esa capacidad de educar y de formar a hombres y mujeres que pueden, que saben y que quieren seguir amando. Entonces, todo lo que hoy he recibido, como una vez me enseñó mi madre: “me pararé firmemente sobre la tierra y lo dejaré pasar a quien realmente se lo merece: a mi pueblo y a mi revolución“. Muchísimas gracias por todas las cosas lindas que ustedes dicen, porque sé que lo sienten. Y eso es lo que me llevo siempre, ese calor humano, esa sensación de pueblos hermanos que a pesar de que han intentado separarlos y diferenciarlos no lo han logrado nunca. Cuando llegué por primera vez a esta tierra, comprendí muchas cosas que desconocía. Aprendí a conocer mejor a un pueblo como el ecuatoriano, y aprendí a conocer mucho mejor mis propias raíces culturales; porque por muy blanca que se vea mi piel tengo mezcla de negro e indígena en mi sangre. Y me siento muy orgullosa de eso, es lo que me hace sentir latinoamericana. Como decía Fidel, los cubanos no solo somos latinoamericanos, sino afrolatinoamericanos. Y eso pasa en el Ecuador, pasa en Venezuela, Colombia y pasa en muchos pueblos de nuestra América. Por eso tenemos que aprender a unirnos sin diferenciarnos. Sin importar ni la lengua que hablamos ni la cultura que tenemos. Sino mirando hacia el futuro, hacia una patria unida y libre, soberana, útil para todos los que nacemos en ella. Porque por primera vez comenzamos a ser dueños de lo que producimos, porque por primera vez nos podemos llamar de verdad, latinoamericanos. Desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Una sola patria, una sola identidad. Y esa es la lucha del futuro. Hoy aquí, junto a nosotros, están dos mujeres cubanas más, que representan mucho dolor pero mucha fuerza del pueblo cubano, que representan a los familiares de cinco cubanos presos injustamente en las cárceles de Estados Unidos. Esos cinco hombres son quizás los hijos del Che más dignos que yo conozco. Son los hijos de ese pueblo que ha enseñado a sus hijos a seguir luchando por sus ideales hasta las últimas consecuencias, sin temer nunca a nada ni a nadie. Porque sabemos que somos dueños de la verdad, de la solidaridad y del respeto entre nuestros pueblos. Estos cinco hombres están aún hoy presos en las cárceles de EE.UU y necesitamos de la fuerza de todos ustedes, de la fuerza de todos los hombres y mujeres honestos del mundo para que regresen a la patria.
Puede que desaparezcan nuestros padres, pero nunca desaparecerán nuestras ideas y nuestros hijos serán capaces de tomar nuevamente las armas si es necesario para conquistar y defender nuestra soberanía. Nadie nos puede arrebatar esto. Y hoy junto a ustedes sentimos ese soplo de amor y fuerza, coraje, solidaridad que solo los pueblos que aman la tierra, que han vivido y que han resistido son capaces de sentir con toda su fuerza.
P:¿Cómo ve el futuro de América Latina?
R: Realmente es el sueño de muchos latinoamericanos desde que tenemos historia. Y nuestro continente es para defenderlo, para tener una soberanía para poder ser autosuficientes como pueblo. Y yo creo que estamos comenzando. Es un momento importante. Venezuela marcó la diferencia en los últimos años, buscando a las políticas neoliberales una respuesta popular. La encontró, la está practicando y después se han unido distintos países de latinoamérica como Ecuador, Bolivia, Nicaragua...
Bueno, estamos todos conformando el ALBA, la Alianza Bolivariana para nuestros pueblos de América. Y en el futuro de nuestro continente aún nos falta mucha más experiencia, coherencia y más unidad. Y sobre todo que se nos unan los dos gigantes latinoamericanos, Argentina y Brasil, con ellos dos el ALBA ya no tendría retroceso posible. Pero mientras tanto, aunque somos pequeños somos pueblos con mucha dignidad, con mucha fuerza y salimos adelante. Marcamos la diferencia mostrando lo que podemos hacer cuando los pueblos deciden cambiar su destino. Y eso es simplemente lo que estamos mostrando, que sí podemos.
P: Cuando Barack Obama fue elegido como presidente se pensaba, o se tenía la esperanza, de que esto hiciera mejorar las relaciones con Cuba y otros países, pero ¿qué ha pasado?
Con mucha ingenuidad, muchos pensamos que sí que iba a haber un cambio. Porque era el primer presidente negro de la historia de un país, del país más racista de todo nuestro continente. Y que ese hombre negro llegara al poder debería significar un cambio, pensamos. Pero nos equivocamos. Porque realmente el poder en EE.UU es una cosa muy ficticia. Allí quien tiene el poder son los grandes consorcios, las grandes potencias económicas y también el dinero internacional. Que es quien maneja en última instancia esa política. Así que el último año del gobierno de Obama las cosas han empeorado notablemente, en el sentido de haber instaurado hasta siete bases militares en Colombia. ¿Qué significa eso para latinoamérica? Simplemente una amenaza a Ecuador y Venezuela que son dos países que mantienen una dignidad diferente, una integridad diferente. Están diciendo, cuidado, a ver quién va a atreverse a dar un paso.
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