Izquierda Unida denuncia que masificar las aulas, incrementar la presión sobre los docentes, no cubrir las bajas del profesorado, reducir la oferta educativa de los centros y todas las medidas planteadas ayer por el Ministro Wert, para recortar 3.000 millones más en educación, obedecen a una estrategia política encaminada a degradar la calidad del sistema público educativo y a fomentar la “elección” de centros privados por parte de las familias, convirtiendo la educación en un negocio lucrativo para la patronal de la enseñanza.
Izquierda Unida manifiesta su total rechazo a este enésimo recorte antisocial, que supone un nuevo ataque a la educación pública y un desmantelamiento progresivo de uno de los pilares básicos del Estado Social.
Las propuestas de Wert son nuevas arbitrariedades de este ministro que ignora o menosprecia, como viene sucediendo, los mas elementales estudios científicos que vienen a demostrar que ningún sistema educativo en el mundo puede mejorar ni mantener su calidad despidiendo y presionando al profesorado, masificando las aulas o reduciendo las opciones educativas. Estas injustísimas medidas provocarán un aumento del fracaso escolar, una deficiente atención al alumnado y la imposibilidad de dar respuesta a su diversidad adecuando el proceso de enseñanza-aprendizaje a sus características y necesidades educativas. Es un retroceso sin precedentes y un regreso al modelo de enseñanza franquista selectiva y destinada a una élite.
Todos los recortes y las reformas educativas anunciadas por el PP buscan simultáneamente aumentar la diferenciación de las dos redes educativas existentes. No se trata de eliminar el sector público educativo, sino de hacerlo subsidiario y destinado a atender, sobre todo, a las clases bajas, migrantes y minorías, así como al alumnado con mayores dificultades de aprendizaje, es decir, a quienes sean rechazados por el sector privado o no hallen acomodo en el mismo; así como a dar servicio en aquellas zonas, como las rurales, que no son rentables para la iniciativa privada.
No hay mas que ver cómo se reducen drásticamente los recursos de la educación pública, de cuya financiación se desentienden progresivamente el Estado y las Comunidades Autónomas, con brutales recortes: un 22% en los Presupuestos Generales del Estado del 2012, que supone disminuir 3.400 millones de euros en los dos últimos años, más otros 3.000 millones adicionales para que las Comunidades Autónomas profundicen en las medidas de ajuste que ya vienen introduciendo, a través de la reducción de profesorado, el incremento del número de alumnos por profesor, el aumento de las horas lectivas directas de los docentes, la no cobertura de las bajas por enfermedad hasta el décimo día o la disminución de la oferta educativa de los centros. Todo ello unido a otras medidas que ya se están aplicando, como la exigencia de impartir nuevas materias consideradas afines por un mismo profesor; la desaparición o reducción de programas de refuerzo o apoyo, desdobles, tutorías, materias optativas, módulos de formación profesional, servicios de orientación o biblioteca, ayudas para adquisición de libros de texto, comedores y actividades extraescolares, etc. Toda una batería de recortes educativos que, ante las acciones de protesta del profesorado y de la comunidad escolar en su conjunto, han ido acompañados de una campaña de descrédito de los docentes y de los sindicatos que promueven o apoyan las justas movilizaciones en defensa de una educación pública de calidad pata todos y todas.
IU rechaza de plano tanto los recortes en educación planteados en los “Presupuestos Generales del Mercado” para 2012, como los nuevos recortes de los recortes que ascienden a 3.000 millones de euros y que son una declaración de guerra contra la educación pública.
Denunciamos además que, simultáneamente a estos brutales recortes, se mantiene la financiación pública de la Iglesia Católica, de sus centros y de sus catequistas; se están otorgando ventajas fiscales para quienes deciden escolarizar a sus hijos en centros privados; y se van derivando cada vez mas recursos a la inversión en la red privada y los conciertos educativos, mientras que la inversión en enseñanza pública ha caído casi un 50%.
Izquierda Unida coincide con expertos y organizaciones de la comunidad educativa que apuestan por la inversión en educación como la mejor garantía para el futuro de los pueblos. Si desde los ámbitos gubernamentales, entre otros muchos, también se reconoce y proclama que la educación es un instrumento imprescindible para combatir los peores efectos de la actual crisis económica, imponer continuos recortes es una muestra más de que tales proclamas son pura retórica y de que la educación pública no es una prioridad política para el PP.
Por eso Izquierda Unida hace un llamamiento a los sindicatos del profesorado y al conjunto de la comunidad educativa para que nos unamos y nos movilicemos contra esta declaración de guerra a la educación pública.
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